1885
La Musa Érato 🌹 📌Poemas, verso libre, resúmenes. 📚 Escritos, imágenes, relatos 📓Fragmentos de libros y Novelas... 📝Y todo lo relacionado con La poesía y el arte de escribir.
Cuando explotas
No sé qué hacer cuando te sientes pequeña,
cuando el día te derrumba con pendientes,
cuando las horas se encogen
y el tiempo ya no te alcanza para respirar.
A veces vienes a mí buscando refugio,
cuando la vida te atormenta,
cuando la gente pesa demasiado,
y yo entro en pánico.
Porque quiero ser tu espacio seguro,
porque bien sabes que a veces estoy en ruinas.
Entonces toca improvisar sobre el desastre.
Tú no explicas el fuego, lo habitas.
Por momentos lo dominas,
lo llevas en la palma de la mano,
pero sé que a veces te sobrepasa.
Te confieso que no sé qué hacer cuando explotas.
Quisiera abrazarte,
hacernos bolita contra el mundo,
pero me toca improvisar sobre las llamas.
Construir un búnker.
Tener la respuesta de todo.
Saber combatir tus demonios.
Pero me toca fingir que sé el camino
mientras el humo también me ciega.
Supongo que de eso se trata,
de intentar ser refugio
aun cuando uno también está buscando dónde esconderse.
#CandelaPoetica #PoesíaContemporánea #PoesiaCandela
Te veía mientras volabas
había algo tuyo
desobedeciendo el peso de las cosas,
algo parecido a la gracia
o al incendio.
mirándote convertir el aire
en un lugar habitable.
no sé en qué momento
dejaste de parecer una persona
y comenzaste a parecer un fenómeno natural.
el aire hacía silencio alrededor de ti,
igual que hacen las iglesias
cuando alguien entra llorando.
y yo,
torpemente humano,
lleno de dudas, ruido y rutina,
miraba cómo tu cuerpo
aprendía el idioma de las cosas que no caen.
había luz rompiéndose en tus manos,
pequeños restos de universo
pegados a tu espalda,
como si hubieras nacido
del lado incorrecto de la gravedad.
te veía mientras volabas
con esa forma tuya
de abandonar la gravedad
sin romper nada,
mientras yo aprendía
que amar a veces
es quedarse quieto
viendo cómo alguien
se vuelve inalcanzable.
#poesiavisual
#artemelanconico
#letrasypoesia
#surrealismoemocional
#amorinalcanzable
Abordar este barco
debe sentirse como conocerme
en un momento donde no estoy del todo en pie.
sigo con mi vida encima,
respondiendo cosas, haciendo como si todo estuviera normal,
como quien acomoda el cuarto, cocina, lava la ropa
sin notar que el suelo ya no está completamente firme.
y tú llegas simple, cotidiana,
sin sospechar demasiado de nada,
con esa forma tuya de estar
como si todo todavía pudiera sostenerse.
hablamos de lo de siempre:
días, planes pequeños, risas sin peso,
mientras yo aprendo a disimular
que algo en mí ya viene cediendo.
no te digo nada.
nadie dice:
“esto ya empieza a hundirse antes de ti”.
solo seguimos el día
como si el día no tuviera grietas escondidas.
no llegas a salvarme,
ni yo te pido que lo hagas.
llegas cuando todavía parece seguro quedarse,
como una orquesta
sonando dentro de algo que ya está roto.
hay encuentros que no son llegada ni rescate,
solo la coincidencia de dos tiempos
que no están destinados a sostenerse.
como abordar el Titanic
justo antes de que empiece a hundirse.
¿Qué piensas hacer los próximos 100 años?
Quiero casarme a la orilla de la playa
e irme de luna de miel en un crucero contigo,
Caer en la cursilería extrema
sin vergüenza,
Amarte y besarte
de los pies a la cabeza,
pasando por los codos y las rodillas,
Convencerte de tener perros, gatos, canarios
y una tortuga que se llame Chayanne,
Ir por todos los países del mundo
quejándome contigo
de lo malo que es el café
cuando no es venezolano o colombiano,
Hacer más grande la familia
con los tuyos, los míos
y los nuestros,
Ver tus videos de karaoke
que te avergüenzan demasiado,
Comerte a besos
la nariz, la boca y los ojos,
Plantar un bosque
para pagar la deuda
de tantos libros en mi biblioteca
sin leer,
Ir a Venezuela
y montar bicicleta
a donde tú quieras,
Probar la comida
de todas las manos posibles,
Ver si lo que dicen
del olor de París
es real,
Tocarte la nariz
con la punta de mi dedo,
Dedicarte cien canciones,
una por cada año
que pasemos juntos,
Ver veintitrés mil quinientas dos películas,
Dibujarte,
Hacerme muy viejo contigo
hasta que tengamos el cabello plateado
y comenzar a jugar como niños,
Velarte el sueño,
velar tus sueños,
Hacerte comida
mientras me cuentas
cualquier cantidad de cosas,
Tomarnos un vinito
un sábado en la noche
y decirte que tenías razón,
Uno que otro día
desayunar viendo
La Pantera Rosa y Mr. Magoo,
Tener más y más sobrinos
y ser los tíos favoritos,
Seguir eligiéndote cada día
como la mujer,
llena de errores
pero perfecta para mí,
Seguir maravillados
por la creación perfecta,
Seguir creyendo en Dios
por sobre todas las cosas,
Cumplir más de 100 años a tu lado
y decirte:
el mundo dio muchas vueltas,
pero no pudo con nosotros.
Solo quisiera ser uno de los motivos de tu sonrisa, quizá un pequeño pensamiento de tu mente durante la mañana, o quizá un lindo recuerdo antes de dormir. Solo quisiera ser una fugaz imagen frente a tus ojos, quizá una voz susurrante en tu oído, o quizá un leve roce de tus labios. Solo quisiera ser alguien que quisieras tener a tu lado, quizá no durante todo el día, pero
de una u otra forma, vivir en ti.
– Gabriela Mistral.
Siempre me gustaste demasiado
Siempre me gustaste demasiado siempre supuse que contigo valdría la pena
intentarlo una y otra vez hasta aprender a fluir
siempre me gustaste demasiado fue una especie de combustión espontánea
la que provocaste en mi horizonte visual
y a las partículas de carbono de mi imaginación
yo nunca he sido de enamorarme con el tiempo
a mí me bastan los instantes porque estoy constantemente despierto
conversando con lo invisible y hablando
en mi soledad con la fantasía
#QuetzalNoah
Ardiendo Bonito
Te quiero más que ayer porque
ayer me ayudaste a crecer,
me permitiste fallar y perdonar
y aun así
sigues aquí.
Éramos dos solitarios
jugando con fuego,
aprendiendo a tocarnos
desde lejos,
y hoy
estamos ardiendo bonito.
Hoy te adoro,
aunque sé que mañana será más,
porque mañana,
aunque no despiertes a mi lado,
me darás los buenos días
más lindos del mundo.
Te quiero menos que mañana,
porque cuando me besas
—aunque sea en la memoria—
me riegas
y voy creciendo,
y no me detengo.
Gracias.
se hace chiquito
De la nada pienso en ti
y siento la necesidad de vaciarme,
de vaciarme en ti:
como quien deja el pecho abierto
de decirte lo que hago y lo que pienso,
lo que veo y lo que siento,
también lo que quiero.
Pero eso ya lo sabes,
porque lo que quiero
eres tú.
Quiero derramarme en ti,
aunque sea contándote
qué película vi anoche
y cómo me quedé pensando en una escena
que no tenía nada que ver contigo
pero igual me llevó a ti,
como todo lo que amo sin querer.
Quiero vaciarme en ti
cuando como solo en algún restaurante
o pido comida a domicilio sin pensarlo mucho,
pruebo el primer bocado
y pienso si a ti te gustaría,
si pedirías algo distinto
o si te reirías de mí
sin decir nada,
como quien sabe que ya está en casa.
A veces no me importan
los cuatro mil kilómetros,
la diferencia horaria.
Te escribo…
me escribes…
y el mundo se vuelve un poco más pequeño,
como si cupiera en nuestras manos.
Camino solo por las calles,
con las manos en los bolsillos
y la cabeza llena de cosas que no te digo,
pero que igual te pertenecen,
como un abrigo que llevo por dentro.
Miro vitrinas, luces, gente que pasa,
y me pregunto si en alguna parte
estás caminando así,
pensándome sin saberlo.
Y entonces siento
cómo mi corazón crece
o se hace chiquito,
dependiendo del mensaje,
del silencio,
del momento exacto
en que nuestros amores coinciden.
Siempre tengo la necesidad de hablar contigo.
Incluso cuando no tengo nada de qué hablar, contigo parece que sigo adelante y lo invento.
Lo invento para ti.
Porque parece que nunca me quedo sin ternura por ti y porque necesito sentirte cerca.
Disculpe la mala escritura y disculpe el desbordamiento emocional. Lo que quiero decir, tal vez, es que, de alguna manera, nunca estoy vacío de ti; ni por un momento, ni un instante, ni un solo segundo.
#VirginiaWoolf
"Es propio de las almas anchas y profundas atormentarse: las tempestades ocurren en el mar, no en los charcos."
#FernandoSavater
Heridas reabiertas
Pareciera que no hay
razones para escribirnos
Pero a veces, para curarnos,
hay que tocar donde duele
El proceso deja cicatrices débiles.
Entre más profundas las heridas,
más lento es sanar
Despacio va el tiempo interno.
El sol sale a diario,
pero siempre es de noche
Y yo, que camino lento,
cuando acelero,
se reabren mis heridas
A veces el silencio es un vendaje sucio
que detiene la sangre
pero infecta la memoria
Uno aprende a sonreír con cuidado,
a no rozar ciertos nombres,
como quien esquiva
una esquina peligrosa
Pero basta un recuerdo mal puesto,
una palabra dicha sin intención,
para volver al punto exacto
donde empezó el dolor
Qué se hace con un presentimiento constante y con un suspiro inminente, qué se hace con un beso que falta y con un encuentro pendiente. Qué se hace con una voz que se extraña y con un instante que muere, qué se hace con un futuro que apremia y con una vida tan breve.
#LigiaGarcíaGarcía
¿Qué es Lo Nuestro?
La tregua
#MarioBenedetti
"Pero, en definitiva, ¿qué es Lo Nuestro? Por ahora, al menos, es una especie de complicidad frente a otros, un secreto compartido, un pacto unilateral. Naturalmente, esto no es una aventura, ni un programa ni -menos que menos- un noviazgo. Sin embargo, es algo más que una amistad. Lo peor (¿o lo mejor?) es que ella se encuentra muy cómoda en esta indefinición. Me habla con toda confianza, con todo humor, creo que hasta con cariño.
¿Que andarás haciendo?
Puede que estés cocinando
o lavando ropa,
o trabajando
—siempre estás trabajando—.
Puede que peines a las niñas,
o busques respuestas
como si en algún rincón del internet
existiera una explicación decente para lo nuestro,
o estés pidiendo comida
porque no te provoca cocinar ni tu propio destino.
Puede que estés logrando tus sueños,
tus metas y tus objetivos,
o tal vez simplemente sigues siendo un caos
que camina bonito.
Tal vez estás echando uno de mis chistes,
o riéndote sola de ellos,
o usando mis palabras, mis dichos y refranes
como si yo aún habitara en tu garganta.
Puede que me extrañes,
o que no me soportes,
o estés en un concierto
gritándole al cantante lo que nunca me gritaste a mí.
A lo mejor lloras
detrás de un muro que construiste tú misma,
y que yo ayudé a reforzar sin saberlo.
Puede que existas simplemente,
respirando como si nada,
o vivas al mil por hora
como si la vida tuviera un botón de reinicio.
Tal vez me recuerdas un segundo,
o, más probable,
ya me estés olvidando
con la facilidad que yo solo finjo tener.
Y mírame a mí:
tengo dos botellas de vino de dos dólares
y estoy exactamente en el mismo lugar
donde me dejaste.
Casi sé lo que hago,
pero igual me hundo un rato más.
Pero tú…
¿qué estás haciendo
mientras tu vida se aleja más y más
de la mía?
Yo creo que te amo, ¿sabes?
Yo creo que te amo porque tiemblo,
tiemblo al pensarte,
como tiembla la voz cuando uno dice la verdad.
En las mañanas pienso:
¿qué estarán viendo los ojos más delicados del mundo?
Los tuyos.
¿Estarán cerrados, soñando con algo que no soy yo?
¿O abiertos, mirando la vida con esa calma
que siempre me falta?
Amo cosas que detesto,
solo porque tú las amas.
Canciones que antes cambiaba,
lugares que evitaba,
palabras que ahora me suenan a ti.
Te siento cerca,
aunque la distancia me haga ruido,
aunque el pasado todavía duela,
aunque haya rencores que uno ya no sabe
si perdonó o solo olvidó.
Te siento cerca
cuando algo me sale bien y pienso en contártelo,
cuando algo me sale mal y quisiera esconderme contigo.
Yo creo que te amo,
porque te necesito
sin querer necesitarte.
A pesar de los errores,
de las imperfecciones,
de las traiciones
y de mis propias maneras de arruinar lo que quiero.
A veces no sé si es que te amo,
o si eres lo único que está bien
en el planeta Tierra.
Porque todo parece tan roto,
tan cansado,
tan gris,
y tú sigues siendo esa esquina del mundo
donde todavía me dan ganas de quedarme.
Doce horas seguidas
Me acuesto en la cama
con la casa en llamas,
esperando lo infalible
más allá de lo inevitable.
Recuerdo uno de varios amores,
o el momento exacto
en que me llené de errores:
algunos biológicos,
otros melancólicos;
unos irreversibles,
otros simplemente ilógicos.
Como tomar café de madrugada,
mentir los domingos en la mañana,
acariciar círculos viciosos
dentro de triángulos amorosos.
O dormir doce horas seguidas
para huir del caos
y despertar sofocado por las llamas,
solo para atender a mi perro,
que no me soporta.
Me pregunto cómo hay gente
capaz de decir “no” rotundos
y comportarse como adulta
cuando le toca estrellar corazones
hasta romperlos.
Nunca aprendí a mirar a los ojos
mientras mentía para convivir,
pero sí aprendí a hablar de cosas tristes
para sobrevivir.
Cuando termines de hacerme el amor, quédate.
No corras a vestirte, no huyas del silencio.
Mírame… como si aún me desearas, aunque ya no haya piel ardiendo, aunque ya se hayan ido las ganas.
No apagues la luz.
Quiero ver lo que haces cuando ya no tienes un cuerpo que conquistar.
Quiero saber si sabes quedarte
cuando ya no hay guerra,
cuando el deseo se convierte en ruido bajo la piel
y lo único que queda… es esa verdad cruda.
Tómame la mano.
Acaricia mi espalda, sin prisa.
Como si quisieras memorizarla.
Como si temieras perderla.
Porque cualquiera sabe llegar al clímax,
pero pocos soportan el después.
Pocos resisten el vacío que deja la intensidad
cuando el cuerpo se calma
y solo queda mi mirada preguntando
qué soy para ti después del placer.
Porque ahí es donde empieza lo peligroso.
Quédate.
Quédate cuando ya no quede nada que ofrecerte.
Cuando ya no pueda seducirte con mi boca,
ni distraerte con mi entrepierna.
Quédate cuando solo sea yo,
sin máscaras, sin incendios, sin espectáculo.
Porque lo que más quiero
no es que me desees cuando soy fuego,
sino que no huyas
cuando solo quede
la ceniza.
Issa Marid
Mientras tanto
Llegará un día
que será el inicio
del resto de mi vida a tu lado.
Pero ese día no es hoy.
Mientras tanto,
duermo imaginando
en qué lado de la cama te rindes al sueño,
cómo sabe ahora lo que cocinas,
si el tiempo ha reescrito tu forma
o si sigues siendo ese lugar exacto
donde todo en mí descansa.
Paso los días
con esta ansiedad sin nombre:
de escucharte,
de hablarte,
de llamarte sin razón urgente.
Paso la vida
ensayando tu presencia,
llenando tu ausencia
con videollamadas que no alcanzan
y esos videos tontos que te envío,
intentando tocarte desde aquí.
Y en la noche,
cuando todo se calla,
te reconstruyo:
tus besos,
tu espalda,
la forma en que tu cabello
decide caer sobre el mundo.
Un día estaremos juntos.
Pero ese día no es hoy.
Mientras tanto…
te adoro en la distancia:
en el color de tus ojos,
en el tono de tu voz,
en todo lo que dejas en mí
aunque no estés cerca.
Sé que llegará ese día,
en que todo esto deje de ser espera
y se convierta en el comienzo
del resto de mi vida a tu lado.
En todas partes, perceptible o imperceptiblemente, las cosas pasan, terminan, desaparecen. Y habrá otros veranos, otros conciertos, pero jamás será este, nunca más, nunca será como ahora. El año que viene no seré la misma de ahora, por eso me río de lo perecedero, de lo efímero, me río pero al mismo tiempo, como una niña tonta con sus juguetes, me aferro, abrazo tiernamente unos cristales rotos, el agua que se escurre a través de mis dedos. Por más que escriba, que invente para tratar de expresar, de verbalizar, de capturar la vida, todo el truco consiste en vivirla. Todo desaparece: cualquier sueño al que recurras para anestesiar el dolor y las heridas también desaparecerá.
– Sylvia Plath.
Tarántula
Temo a que algún día
falte la risa de mi mamá.
También le temo a que mi hijo
deje de buscarme en sus ojos.
Y a que los recuerdos se desvanezcan
como humo en la tarde.
Le temo a la soledad
que se arrastra por los rincones del pecho.
Y a perderme en mí mismo
sin darme cuenta, como una sombra lenta.
No le temo a la tarántula
que cruza el pensamiento.
Tampoco le temo a los caminos largos
que no tienen nombre.
Ni a empezar de nuevo
con las manos vacías y los bolsillos llenos de dudas.
No le temo a los cielos
que no saben quién soy.
Ni a perderme un poco…
porque siempre termino encontrándome
en algún lugar.
A veces, y el sueño es triste, en mis deseos existe lejanamente un país donde ser feliz consiste solamente en ser feliz.
Se vive como se nace, sin querer y sin saber. En esa ilusión de ser, el tiempo muere y renace sin que se sienta correr.
El sentir y el desear no existen en esa tierra. Y no es el amor amar en el país donde yerra mi lejano divagar.
Ni se sueña ni se vive: es una infancia sin fin. Y parece que revive ese imposible jardín que con suavidad recibe.
#FernandoPessoa
No por que sea fácil
Sé que hay días
en los que me quieres menos que otros.
Días en los que te llenas de dudas,
en los que la distancia se alarga
y nuestros corazones se enfrían,
sobre todo algunos domingos,
cuando el clima está raro
y la comida llega fría
como si nadie supiera
qué hacer con ella.
Sé que soy un desastre,
que me enloquecen los detalles,
que se me enredan los husos horarios
y me distraigo como un gato
siguiendo cosas invisibles.
Que tengo partes de anciano
y también de niño,
y que esa mezcla a veces
te saca de las casillas.
No quiero excusarme.
Solo quiero que sepas
que te adoro,
incluso en medio de mi caos.
Que aun a la distancia,
con los días desfasados
y las noches que no coinciden,
en los domingos fríos,
en la comida que nadie recalienta
y en el silencio que pesa,
yo sigo eligiéndote.
No porque sea fácil,
ni porque siempre sepa cómo hacerlo bien,
sino porque, incluso lejos,
cuando pienso en quedarme,
siempre es contigo.
Mirarte como quien elige
Si la vida me diera una oportunidad más,
no la usaría para arreglar nada.
La gastaría contigo,
comiendo algo que nos guste demasiado,
mirándote como si no supiera
que mirarte así también duele.
Hay días en los que imagino
que el mundo se distrae
y nos deja estar.
Reírnos bajito,
hacer sarcasmo para no llorar,
y sentir que en esa mesa
todavía cabe todo lo que no decimos.
A veces creo que amar
no es prometer futuros,
es recordar exactamente
cómo se sentía tu mano
y no exigirle nada al tiempo.
Compartir el postre,
guardar silencio,
y quedarme igual.
No quiero salvarte ni salvarme.
Si la vida da algo,
que sea una silla a tu lado
cuando todo está frágil.
Pedir otro café,
mirarte como quien elige
aunque no pueda quedarse.
Si la vida es lo suficientemente buena
y tenemos la oportunidad
de estar frente a frente nuevamente
veremos.
Y en ese veremos
yo pongo el corazón completo,
sin apurar nada,
pero sin esconderlo.
¿QUÉ SOMOS?
No sé si es amor, pero siempre hay algo que está ardiendo entre nosotros, y tan extrañamente así vamos por la vida; sin jaulas, sin etiquetas ni condiciones. Yo solo sé que me encantas, que sin tenerte me enloqueces y que me basta con saber que existes para estremecer todas mis ganas.
#JWailen
A veces, cuando te extraño,
me obligo a recordar
que aunque vivimos un millón de instantes,
en el momento de elegir
no me elegiste a mí.
Eres una violenta tormenta
justo antes de que llegue la calma.
Tengo tanto miedo de estar a tu lado.
Tengo tanto miedo de estar lejos de ti,
que siento que mi corazón va
a mil latidos por minuto.
Fragmento del poema “A mil latidos por minuto”
— Deyvis Qz
Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo, y quisiera besos en la espalda, acurrucos, que me dijeras las más grandes verdades o las más grandes mentiras, que me dijeras por ejemplo que soy la mujer más linda del mundo, que me querés mucho, cosas así, tan sencillas, tan repetidas, que me delinearas el rostro y me quedaras viendo a los ojos como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran.
#GiocondaBelli
Destino
El destino insiste en dejarme sin ti,
como si fuera un capricho suyo
arrancarte de mi historia.
Y yo, necio, peleo con él,
porque todavía se me desordena el alma
cuando te pienso.
Pero si este es el juego,
igual sigo avanzando —terco, vivo—
soñando encontrarte en otra vuelta del planeta.
Esto no es un poema
No hay día en que no piense en ti.
No sabía cómo decirlo,
y es tan sencillo como admitir
que te extraño más que a todas las cosas que extraño juntas.
He querido terminar el poemario,
publicarlo, compartirlo,
pero no me dejas escribir poesía.
Siento que no me dejas en paz,
que en mi mente ya no entran más musas,
porque lo abarcas todo.
Y sí, sé que ha pasado mucho tiempo,
que las heridas quizás ya cicatrizaron,
que los rencores menguaron,
que los recuerdos ya no deberían valer
(tampoco deberían doler).
Pero, ¿cómo deja la vida de saberme a ti?
En terapia me dijeron: apego emocional.
Los espiritualistas: dependencia energética.
Los científicos: asociación emocional condicionada.
Y las brujas… que me hicieron un amarre.
Y yo, yo lo único que siento
es un amor desmedido,
inconmensurable e inquebrantable.
Que tengo que aprender a soltar, dicen.
¿Y por qué no me sueltas tú?
Generalmente estoy en casa…
paciente, relajado, en paz,
y llegas tú a mi mente,
disparando en ráfagas recuerdos
increíbles: días soleados,
noches apasionadas.
Días y noches en las que
moldeaste mis acciones,
reescribiste mi código,
implantaste tus ideas.
Me anotaste en tu lista de amores,
también en la de desamores.
¿Por qué tengo yo que soltar?
Suéltame tú.
Tu recuerdo no me deja escribir poemas.
Siempre llega como un huracán y me destroza,
y mis versos quedan atascados, tapiados, inútiles.
Y de pronto siento que te llevaste todos mis conceptos.
Ya no sé qué es el amor,
ni el romance,
ni la pasión.
¿Y cómo escribir poesía sin saber eso?
Cómo traerte de vuelta a mi vida,
si estás tan lejos.
Y no por la distancia, sino por lo distante.
No puedo olvidar tus ojos:
a veces tan ardientes como dos soles,
a veces tan fríos como dos lunas.
⸻
Y por eso digo que esto no es un poema.
Porque un poema se escribe con calma,
y yo te pienso con fiebre.
Porque los versos buscan belleza,
y yo solo busco alivio.
Esto no es arte:
es un síntoma.
Y no, esto no es un poema.
Porque un poema termina,
y yo sigo aquí, repitiéndote en silencio.
Porque los poemas se publican,
y lo mío es más bien una confesión que sangra.
Tal vez un intento torpe de soltar,
o de quedarme contigo,
en la única forma que me queda:
pensándote.
Montaña rusa
I
Voy de cero a cien en dos segundos.
Siento que la vida me aplaude,
que todo encaja con un ruido hermoso.
Las ideas me corren por las venas,
y hasta el aire me parece nuevo,
como si el universo me hiciera una seña.
Subo sin miedo,
riéndome del vértigo,
viendo el mundo desde arriba, tan pequeño.
Todo brilla más de lo normal,
cada cosa tiene sentido,
y las palabras me sobran.
Es una fiebre dulce:
creo que podría tocar el sol con las manos.
El corazón late al ritmo
de una canción inventada.
La mente baila sin descanso.
A veces ni yo mismo me sigo,
pero me gusta.
Es como volar con los ojos cerrados,
confiando en que el carril no termine.
⸻
II
Voy de cien a cero en dos segundos.
Y el silencio me cae encima
como una ola pesada.
Todo se apaga.
La montaña que hace un rato era cielo
ahora se vuelve abismo.
No entiendo cuándo cambió el paisaje,
solo sé que ya no tengo ganas de mirar.
Las risas que antes me salían solas
se esconden,
como si hubieran envejecido de golpe.
Cada palabra pesa.
Cada mirada me atraviesa sin tocarme.
La gente habla,
pero suena lejos,
como si el mundo estuviera detrás de un vidrio.
Y yo intento fingir normalidad,
mientras el carrito baja sin frenos,
sin música, sin luces.
Solo ese eco interno que repite
que nadie entendería esta caída,
ni este cansancio que no se ve.
Pero aún así,
cuando el trayecto se calma
y el corazón vuelve a su ritmo,
sé que volveré a subirme.
Porque esta es mi manera de existir:
entre la cima que me enciende
y el fondo que me apaga.