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Alcohólicos Anónimos 🇪🇸 Somos una agrupación mundial de alcohólicos recuperados que se ayudan a mantener su sobriedad y comparten libremente. No aceptamos contribuciones ajenas, no contamos con casas de reposo o albergues. No somos profesionales.
25 de Mayo
Pensamiento del Día
En la labor de doceavo paso, la tercera etapa es el convencimiento. El nuevo prospecto tiene que estar convencido de que sinceramente quiere dejar de beber. Tiene que ver y admitir que su vida es ingobernable. Tiene que enfrentarse a la realidad de que tiene que hacer algo acerca de su problema de la bebida. Tiene que ser absolutamente sincero consigo mismo y contemplarse como realmente es. Tiene que estar convencido de que tiene que renunciar a la bebida y tiene que ver que toda su vida depende esta convicción. – “¿Me preocupo yo lo bastante de otro alcohólico para ayudarlo a llegar a esta convicción?”.
Meditación del Día
No hay un límite para la ayuda que se pueda dar a los demás. Hay que mantener siempre esa idea. No hay que abandonar jamás trabajo alguno o renunciar a la idea de la realización porque parezca estar más allá de las propias fuerzas. Dios ayudará en toda buena obra. Hay que renunciar a ello únicamente si se siente que no es esa la voluntad de Dios. Al ayudar a otros, hay que pensar en la diminuta semilla que se encuentra bajo el oscuro suelo. No existe la certeza de que, una vez abierto el camino, reciba la semilla la luz y el calor del sol. A menudo, una tarea parece estar más allá de las propias fuerzas, pero no existe límite para lo que puede llevarse a cabo con la ayuda de Dios.
Oración del Día
Ruego porque nunca llegue a desanimarme al ayudar a otros. Pido poder confiar siempre en el poder de Dios para ayudarme.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Poco tiempo después, en la misma área surgía una gran actividad alrededor de un gigantesco mapamundi que se usa como referencia. Lo que había atraído a la gente era un gracioso que exclamaba: "Miren, este es el directorio de reuniones más grande que he visto en mi vida".
Más tarde, agotados, los miembros del personal se reunieron para comparar impresiones. Les encantaron dos comentarios que habían oído hacer constantemente: "Las oficinas son muy atractivas", y "Después de haber leído sus nombres tantas veces, es un placer ver finalmente sus caras".
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, febrero-marzo 1986) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Cita diaria de Grapevine, 24 de mayo «El equilibrio emocional que se me escapaba está volviendo gracias a la oración».
Seattle, Washington, abril de 1974, «La oración», Despertares espirituales
Una nueva libertad
“La literatura de A.A. me levanta el espíritu y me da esperanza cuando la leo. Desde hace 18 años he estado entrando y saliendo de cárceles e instituciones, con varios períodos de sobriedad de un año. Al mirar al pasado, esos fueron los mejores años de mi vida. Estoy cansado y ahora me he rendido a mi enfermedad, ya que estoy encarcelado otra vez los últimos cuatro meses, y he puesto todo en manos de mi Poder Superior (al que finalmente he encontrado aquí en la prisión del estado después de muchos años de buscarlo). Encerrado en una celda, he vuelto a encontrar la libertad, que pienso llevar conmigo al atravesar estas puertas cuando llegue mi día. Es curioso que tuviera que perder mi libertad para encontrarla. Ya no me siento enojado por estar aquí: me siento aliviado y agradecido. La gente me lanza miradas extrañas cuando digo eso, pero estoy diciendo la verdad. Antes de llegar aquí, en mi última temporada afuera, pasé seis meses durmiendo bajo un puente y en las aceras de las calles. Aunque estar aquí es un punto bajo, he aprendido por experiencia que puede seguir empeorando.”
— Brent W., Región Nordeste
“Yo soy un amigo de Bill que está cumpliendo una condena. Pero me alegra decir que estoy libre adentro; no obstante, para mantener mi sobriedad, tengo que trabajar más en mi recuperación. Soy un alcohólico en recuperación muy agradecido y le debo mi vida a A.A. Sin la constante reafirmación de que nos recuperamos, me hubiera dado por vencido hace mucho tiempo. Las promesas se cumplen, incluso adentro de los muros. Hoy día esta vida es buena.”
— Jammie A., Región Suroeste
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“He descubierto la Comunidad de A.A. y verdaderamente veo el valor que tiene. Ahora tengo 40 años y estoy en prisión por lo que espero que sea la última vez. He tenido problemas con el alcohol y otras sustancias desde que estaba en la escuela elemental. Este viaje a la prisión se ha convertido en una bendición, ya que ahora puedo aprender a estar sobrio por primera vez en mi vida.”
— Christopher G., Región Este Central
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La clave es la buena disposición
“Me llamo Edward F. Actualmente estoy cumpliendo una condena de dos a seis años y soy alcohólico. Tomé mi primer trago cuando tenía 13 años. No obstante, creo sinceramente que no fue ahí cuando empezó mi alcoholismo. Creo que nací alcohólico, ya que mis padres eran alcohólicos. Ahora tengo 21 años y estoy agradecido a mi Poder Superior por darme cuenta de todo esto a una edad temprana en mi vida. He pasado por varios tratamientos de rehabilitación; pero no tenía una buena disposición. Resistirme a la Comunidad y vivir en la negación me ha traído finalmente aquí. En casa me esperan una hermana de 10 años y mi madre que me quieren mucho, aunque desgraciadamente fue necesario que yo acabara en prisión para darme cuenta de esto. Creo que lo importante es que soy impotente ante el alcohol y quiero cambiar mi vida mientras aún estoy a tiempo. Necesito ayuda.”
— Edward F., Región Nordeste
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“Empecé a beber a una edad muy temprana y para cuando estaba en la escuela secundaria ya era alcohólico. Me hice ministro licenciado y estuve sobrio desde los 26 a los 50 años, cuando mi segunda mujer me echó de nuestra casa y metió en ella a mi mejor amigo. Hice las maletas y me fui directamente al bar, y bebí excesivamente los tres años siguientes por culpa de lo que se me había hecho. En un año recibí dos DUIs (conducir bajo los efectos del alcohol); en el segundo estuvo involucrado mi hermano que viajaba conmigo.
Estoy en A.A. aquí en la prisión. No estoy obligado a ir, pero empecé a hacerlo por mi propia voluntad porque sé lo que pasará si no tengo ayuda.”
— Douglas K., Región Nordeste
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS. Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Otoño 2025, con permiso de A.A. World Services, Inc.
#AlcohólicosAnónimos
Reflexiones Diarias
24 de MAYO
“FELIZ, ALEGRE Y LIBRE”
Estamos seguros de que Dios quiere que seamos felices, alegres y libres. No podemos endosar la creencia de que la vida es un valle de lágrimas, aunque en ocasiones haya sido justamente eso para muchos de nosotros. Pero es bien claro que nosotros mismos forjamos nuestra propia desgracia. Dios no lo hizo. Por lo tanto evite forjar deliberadamente una desgracia; pero si se presentan dificultades, aprovéchelas como oportunidades para demostrar la omnipotencia de Él.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 133
Durante años yo creía en un Dios castigador y lo culpaba a Él por mi desgracia. Me he dado cuenta de que debo dejar las “armas” de mi ego a fin de tomar la “herramienta” del programa de A.A. No me resisto al programa porque es un regalo y yo nunca me he resistido a recibir un regalo. Si algunas veces sigo resistiéndome, es porque todavía estoy aferrado a mis viejas ideas y “…el resultado es nulo”.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
Eran un grupo de cascarrabias y discutidores: borrachos recién abstemios que se mantenían unidos desesperadamente para así mantener su sobriedad lograda con tanta dificultad y que todavía iban aprendiendo por un proceso de pruebas. No obstante, este poco seguro y a menudo temido grupo de hombres y mujeres de alguna manera logró publicar en abril de 1939 un libro que ha ofrecido un plan básico para la recuperación del alcoholismo que han seguido con éxito millones de alcohólicos sobrios en más de 180 países de todas partes del mundo.
¿Cómo lograron producir una descripción de sus experiencias con tanta claridad que podría aguantar bien el paso del tiempo? En A.A. llega a su mayoría de edad, Bill nos dice que había escrito anteriormente unos capítulos de un propuesto libro que se utilizaría para recaudar fondos y, después de que Readers Digest expresara su interés en publicar un artículo sobre A.A. y su (todavía por escribir) libro —interés que nunca acabaría dando fruto— Bill se puso a terminar el manuscrito.
“Cada día viajaba por la mañana de Brooklyn a Newark donde, dando vueltas por la oficina de Henry, empecé a dictar borradores de los capítulos del libro que publicaríamos.”
Por todo lo largo del proceso, consultaba con la conciencia de grupo, leyendo cada capítulo, cuando tenía el borrador redactado, en voz alta al grupo de Nueva York en su reunión semanal y enviando copias al Dr. Bob en Akron para compartirlas con el grupo de Akron. De los de Akron, Bill dice que recibía gran apoyo, pero los de Nueva York “solían vapulear” los manuscritos. “Volvía a dictarlos y Ruth [Hock, la secretaria no-alcohólica de Henry P.] volvía a pasarlos a máquina, una y otra vez.” A pesar de todo eso, no le costó gran dificultad escribir los primeros capítulos, hasta llegar al quinto, punto en que los alcohólicos se dieron cuenta de “tendríamos que explicar cómo funcionaba realmente nuestro programa para la recuperación del alcoholismo. Ese capítulo sería como la columna vertebral del libro.”
“Este problema me causó secretamente grandes inquietudes,” escribió Bill. “Nunca había escrito nada antes, ni tampoco lo había hecho ningún miembro del grupo de Nueva York. Las discusiones acaloradas acerca de los cuatro primeros capítulos me habían dejado agotado. En muchas ocasiones tenía un fuerte deseo de tirar el libro por la ventana.”
“La noche en la que redacté los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos me estaba sintiendo muy poco espiritual. Estaba muerto de cansancio y me dolía todo. Estaba tumbado en la cama… con un lápiz en la mano y un bloc de papel en la rodilla. No podía enfocar mi mente en el trabajo y mucho menos trabajar de todo corazón. Pero había que hacer esa tarea. Poco a poco la cosa empezó a entrar en foco.”
Hasta ese punto, el programa de A.A., basado en algunas ideas básicas formuladas originalmente por los Grupos Oxford, William James y el Dr. Silkworth, “el pequeño doctor que amaba a los borrachos”, se había ido comunicando de boca en boca. Se podía reducir esencialmente a seis pasos: admitir impotencia ante el alcohol; hacer un inventario moral; admitir sus defectos ante otra persona; hacer reparaciones; ayudar a otros alcohólicos y rezar a Dios para poder poner estas ideas en práctica. Había una cantidad de variaciones del procedimiento general; pero en ese momento no había nada por escrito.
“Al reflexionar sobre estos acontecimientos, me parecía que el programa todavía no estaba suficientemente bien definido. Tal vez pasarían muchos años antes de poder ponernos en contacto personalmente con los lectores del libro en sitios y países remotos. Por lo tanto, nuestra literatura tendría que presentar nuestras ideas integralmente y con toda claridad posible. Nuestros pasos tendrían que ser más explícitos… Finalmente, me puse a escribir. Tenía intención de escribir más de seis pasos. Cuántos más no sabía. Me relajé y pedí orientación. Con una rapidez asombrosa, dado que mis nervios estaban a punto de estallar, terminé la primera versión. Tardé como una media hora en hacerlo. Y las palabras no dejaban de fluir.
El ‘texto básico’ de A.A. cumple 70 años
Era el año 1939. Hedy Lamarr, Rita Hayworth, Lana Turner y Greta Garbo eran las chicas de calendario predilectas del país. Las más citadas frases de las películas más populares eran: “No hay lugar como tu propio hogar” y, “Para decir verdad, querida, no me importa nada”, la primera de “El mago de Oz”, la segunda de “Lo que el viento se llevó”, que ganó el premio Oscar. Alemania invadió Polonia, así marcando el comienzo oficial de la Segunda Guerra Mundial. La Feria Mundial abrió en la ciudad de Nueva York con el lema de “Construir para el mundo de mañana” y se enterró una cápsula del tiempo que no se va a abrir hasta el año 6339. Robert May, un empleado de Montgomery Ward, creó la historia de “Rodolfo, el reno de la nariz roja” como un ardid publicitario para Navidad. Batman debutó en las historietas, y se publicó Las uvas de la ira de John Steinbeck. Y los Yankees ganaron la Serie Mundial de béisbol.
Pero al parecer de un grupo afanoso de unos 100 alcohólicos que, contra viento y marea, se estaban esforzando por mantener su sobriedad, el acontecimiento más importante del año 1939, para ellos mismos y los incontables alcohólicos por venir, fue la publicación de Alcohólicos Anónimos, el libro al que se puso como título el nombre de la sociedad de borrachos en recuperación que representaba.
“Nosotros, los Alcohólicos Anónimos,” se lee en el prólogo a la primera edición, “somos más de un centenar de hombres y mujeres que nos hemos recuperado de un estado de mente y cuerpo aparentemente incurable. El propósito principal de este libro es mostrarles a otros alcohólicos precisamente cómo nos hemos recuperado.”
Visto que la Comunidad se veía plagada de repetidos contratiempos, altas expectativas poco razonables y disensiones internas, y siempre sin financiación adecuada, la publicación del libro fue una auténtica maravilla, un milagro, algunos dicen, que para llegar a realizarse dependió de la confluencia de una tormenta perfecta de personas, sitios y cosas.
La historia del texto básico de A.A. —cómo se escribió, se publicó y se promocionó— es muy larga para contar aquí en detalle. Pero, al igual que la Comunidad que representa, es una historia de cómo, tras muchos fracasos, se sembraron las semillas del éxito. Esa historia, narrada por Bill W. en A.A. llega a su mayoría de edad y El lenguaje del corazón, es la de una empresa auténticamente alcohólica: un plan tan loco e improbable que, como dirían algunos, “puede que dé resultados.”
Como Bill nos cuenta en un artículo titulado “La publicación del libro resultó ser una empresa desalentadora,” que se volvió a publicar en El lenguaje del corazón, describiendo el dilema con que la naciente Comunidad se veía enfrentada cuando tenía el libro editado y sin compradores, dice: “¿Qué íbamos a hacer con los otros miles de libros? ¿Qué podíamos decir al impresor, a quien no habíamos pagado ni la mitad? ¿Y este pequeño préstamo de $2,500 y los 49 accionistas que habían invertido $4,500 en Works Publishing? ¿Como íbamos a comunicarles las terribles noticias? ¿Cómo íbamos a decirles que, ya que no hacíamos publicidad, no podíamos vender los libros? Sí, me temo que esa empresa del libro de A.A. fue muy alcohólica.”
El deseo de escribir y publicar un libro que tratara de su propia experiencia de la aventura de lograr la sobriedad y mantenerse sobrios se originó en un momento en que Bill y el Dr. Bob se dieron cuenta de que para poder pasar el mensaje intacto y sin tergiversación a otros incontables alcohólicos que estaban buscando ayuda de algún tipo, les era necesario codificar lo que ellos y los demás pioneros habían hecho y explicar el programa en términos claros y exactos.
En una charla que dio en Fort Worth, Texas, en junio de 1954, Bill W. habló de cómo había sucedido todo eso:
Cita Diaria con La Viña Mayo 23
“En AA, nuestro objetivo no es únicamente la sobriedad: tratamos de hacernos nuevamente ciudadanos del mundo que una vez rechazamos, y que un día nos rechazó”.
“Ciudadanos de nuevo”. Bill W., cofundador de AA, según cita de junio de 1975. Del AA Grapevine
23 de Mayo
Pensamiento del Día
El Doceavo Paso de A.A., trabajar con otros alcohólicos, puede subdividirse en cinco escalones, cinco palabras que comienzan con la letra “C”; confianza, confesión, convencimiento, conversión y continuidad. Lo primero, al tratar de ayudar a otro alcohólico, es conseguir su confianza. Lo hacemos hablándole de nuestras propias experiencias con la bebida, de manera que vea que sabemos de lo que estamos hablando. Si compartimos sinceramente nuestras experiencias, sabrá que estamos tratando sinceramente de ayudarlo. Se dará cuenta de que no está solo, y de que los demás han tenido experiencias tan amargas o más aún que las suyas. Esto le da confianza de que puede ser ayudado. – “¿Me preocupo lo suficiente acerca de otro alcohólico para logar su confianza?”.
Meditación del Día
Cuando acaece la tragedia, no me agobio tanto, como anteriormente lo hacía, por todas las cosas pequeñas que podría haber hecho y que no hice. Tengo que prepararme para el futuro haciendo lo debido en el momento justo; ahora. Si debe hacerse una cosa, debo tratar de hacerla hoy y conformarla a los deseos de Dios antes de permitirme contraer cualquier obligación nueva. Tengo que considerarme como un mensajero de los deseos de Dios, y regresar después a Él en callada comunión, para decirle que el mensaje ha sido entregado y realizada la tarea.
Oración del Día
Ruego poder no buscar crédito por los resultados de lo que haya realizado. Pido poder dejar a Dios el mérito del éxito de mis acciones.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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¿TENEMOS QUE IR A ESAS REUNIONES POR EL RESTO DE NUESTRAS VIDAS?
No. A menos que lo deseemos.
Millares de nosotros gozamos de esas reuniones mucho más a medida que los años de sobriedad se van incrementando. Para nosotros se convierten en un placer, y no en una obligación.
Todos nosotros tenemos que mantenernos comiendo, bañándonos, respirando, lavándonos los dientes, y haciendo miles de cosas similares. Millones de personas continúan año tras año trabajando, leyendo, asistiendo a espectáculos deportivos, frecuentando clubes sociales, y llevando a cabo trabajos religiosos. Por eso tampoco nos parece raro asistir continuamente a las reuniones de A.A., puesto que gozamos con ellas, nos beneficiamos de ellas, y mantenemos con ellas bien equilibrada nuestra vida.
Pero la mayoría de nosotros asiste a esas reuniones con mayor frecuencia durante los primeros años de recuperación. En esa forma se establece un cimiento sólido para la recuperación a largo término.
En la mayoría de los grupos tienen reuniones una o dos veces por semana (cuya duración es de una hora u hora y media). Se cree ampliamente en A.A. que el miembro nuevo puede aprovechar mejor nuestro programa si adquiere el hábito de asistir regularmente a las reuniones de un grupo por lo menos, y visitar también otros grupos de vez en cuando. Así no solo se obtiene una visión general de las diferentes ideas, sino que se ayuda a encuadrar el problema del bebedor dentro de un marco de organización, que le ayuda a combatir el alcoholismo.
Hemos visto que es muy importante, especialmente al principio, asistir puntualmente a las reuniones, sin prestar atención a las excusas que podamos tener para faltar a ellas.
Necesitamos ser tan diligentes en la asistencia a las reuniones como lo fuimos con el alcohol cuando bebíamos. ¿Cuál de los bebedores problema permitió que la distancia, el clima, la enfermedad, el negocio, los invitados, la bancarrota, o la hora del día o de la noche, o cualquier otra cosa lo alejara de la bebida que deseaba realmente? Así mismo no podemos permitir que haya algo que nos impida ir a las reuniones, especialmente si deseamos una real recuperación.
También hemos visto que la asistencia a las reuniones no es algo que haya que hacer especialmente cuando sentimos la tentación de beber. Generalmente sacamos más provecho de las reuniones cuando asistimos a ellas sintiéndonos bien y sin haber tenido la tentación del alcohol. Y aun una reunión que no sea total e instantáneamente satisfactoria es mejor que ninguna reunión.
A causa de la importancia de las reuniones, muchos de nosotros mantenemos una lista de los grupos y hora de reuniones de nuestra localidad, y nunca viajamos fuera de nuestro lugar de residencia sin habernos provisto de los directorios de A.A., que nos permiten encontrar las reuniones o los compañeros en cualquier parte del mundo.
Cuando por causa de una enfermedad o catástrofe natural se nos hace imposible asistir a la reunión, hemos encontrado sustitutos para ellas. (Es muy sorprendente saber que ni siquiera los huracanes, los terremotos, o las tormentas de las regiones subárticas han impedido a los miembros de A.A. de esas regiones viajar cientos de kilómetros o más para asistir a una reunión. Existiendo una reunión a su alcance, es muy natural para muchos A.A. utilizar el trineo, el camello, el helicóptero, el camión o la bicicleta, así como para nosotros es natural utilizar autos, trenes o subterráneos).
Como sustituto de la reunión, cuando es imposible la asistencia, podemos llamar por teléfono, o por radioteléfono a nuestros amigos, o valiéndonos de algún material de lectura de A.A., utilizarlo como material mental.
(Fragmento)
VIVIENDO SOBRIO
Copyright © 1975 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
Cita diaria de Grapevine, 22 de mayo «En el Undécimo Paso de AA descubro que hoy construyo el camino que recorreré mañana».
Binghamton, Nueva York, Abril De 1968, “El Viejo Miedo Tuvo Que Irse”, AA Grapevine
"Sintiéndose ‘Una parte de"
“Ahora tengo mucho tiempo para reflexionar sobre mi vida.
Desde que llegué a la prisión, he cambiado mi vida completamente por medio de asistir a las reuniones y compartir con los miembros de mi familia de A.A.
Tengo verdaderos amigos aquí; antes no tenía ninguno.
Mis compañeros de copas no los podía considerar verdaderos amigos, aunque cuando estábamos borrachos parecía que teníamos la más íntima amistad.
Ha cambiado mi idea de amistad. Los amigos ya no son personas que puedo utilizar para mi propio placer o beneficio.
Los amigos son personas que me comprenden y que yo comprendo, que yo puedo ayudar y que me pueden ayudar a mí a vivir una mejor vida.
He aprendido a no retenerme y esperar a que los amigos me vengan a mí; ahora me esfuerzo por llegar a ellos a medio camino, abierta y libremente”.
— James R., Región Noreste
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“Todavía tengo problemas pero, para decir verdad, ahora me siento un poco más conectado con el mundo que antes.
Hubo una época en que tenía la sobriedad. Asistía a reuniones y tenía terapia en plan regular.
Me enamoré de una mujer y nos casamos. Empezamos a construir una vida y trabajamos para lograrlo, pero llegamos a volvernos autocomplacientes en la sobriedad.
Lo echamos todo a perder; pero los dos nos estamos esforzando ahora por encontrar nuestro equilibrio por medio de Dios y las reuniones de A.A.”
— Fernando P., Región Sudeste
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“Tuve mi introducción a A.A. la primera vez que estuve en prisión, pero en ese entonces no era para mí, o así lo creía.
‘¡Es para los borrachuzos y vagabundos!’ Claro que yo era exactamente como ellos sin saberlo.
A fin de cuentas, no importó cómo llegara a A.A.
Al comienzo venía para los rosquillos y el café, sin preguntarme si tenía la mente abierta o cerrada a la posibilidad de conseguir ayuda en A.A.
Luego descubrí el folleto ‘Es mejor que estar sentado en una celda’.
Creía que estaba solo en mi sufrimiento, pero encontré a gente exactamente como yo, que había luchado con el alcoholismo pero que encontraron la salida.
Escuchando lo que decía esa gente, pude reconocer muchos de los problemas que el alcohol había causado en mi vida.
Para mí, eso fue el primer paso hacia la recuperación”.
— John T., Región del Pacífico
Reimpreso de COMPARTIENDO DESDE DETRÁS DE LOS MUROS.
Oficina de Servicios Generales de A.A., Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163. — Invierno 2017/2018, con permiso de A.A. World Services, Inc.
22 de Mayo
Pensamiento del Día
Lo que más impresión causa en las juntas de A.A., es la buena disposición para compartir experiencias sin reserva alguna. Y muy pronto nos hallamos nosotros compartiendo en igual forma. Comenzamos por narrar nuestras experiencias y al hacerlo, ayudamos a nuestros semejantes. Y cuando hemos descargado estas cosas de nuestro interior, nos sentimos mucho mejor. Nos hace mucho bien compartir con algún otro individuo que se halle en la misma situación angustiosa en que nos encontrábamos nosotros. Y cuando más compartimos con él, más firmeza adquirimos. – “¿Sé yo que cuento más comparto más probabilidades tengo de permanecer sobrio?”.
Meditación del Día
Hay que solicitar constantemente la fortaleza de Dios. Una vez estando convencidos de que la acción por tomar es la adecuada, una vez que se esté razonablemente seguro de la orientación de Dios, hay que solicitar aquella fortaleza. Se puede aspirar a toda la fortaleza que se necesite para hacer frente a cualquier situación. Cuando la propia provisión se haya agotado, se puede solicitar una nueva provisión. Se tiene el derecho a solicitarla, y se debe hacer uso de ese derecho. Un mendigo suplica, un hijo reclama. Cuando se suplica, con frecuencia se permanece en espera, pero cuando se reclama la fortaleza de Dios para una buena causa, se obtiene inmediatamente.
Oración del Día
Ruego poder solicitar la fortaleza de Dios siempre que la necesita. Pido poder tratar de vivir como hijo de Dios.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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También es conveniente hacerse socio de organizaciones profesionales, tales como asociaciones de consejeros, que sirven no solo para mantenerle a uno al día en asuntos relacionados con el alcoholismo, sino también como válvulas de seguridad, ofreciendo oportunidades de compartir con otros.
Bernie L., miembro de A.A. y director de un programa de EAP, fundó hace algunos años un grupo compuesto de A.As. empleados en el campo del alcoholismo. "A fines de los años setenta," dice Bernie, "empezamos a darnos cuenta de que, debido a las presiones de su profesión, los consejeros empezaban a caer como moscas. Tenían necesidad de alguien con quien poder hablar; de un fórum para los problemas que tenían en común." Los miembros de este grupo (personal de programas de EAP, trabajadores en los programas de los tribunales de la familia, consejeros y otros) celebran sus reuniones en unas cenas mensuales en las que se discuten temas como la tensión, el agotamiento profesional, la espiritualidad, y los principios de A.A. Dos veces al año tienen un retiro para relajarse, compartir, y efectuar reuniones de A.A.
Muchos A.As. sienten la necesidad de asistir a más reuniones cuando empiezan a trabajar profesionalmente en el campo del alcoholismo; otros, por el contrario, asisten a menos. A un miembro de A.A., consejero con consulta privada, le parece que, aunque no asiste a tantas reuniones como antes, tiene más necesidad de desarrollar su espiritualidad.
Jim concluye diciendo: "El objetivo de todo consejero es equilibrar las exigencias profesionales y el servicio A.A. Para lograr este objetivo debemos disponer tanto de los medios que el programa nos ofrece como de nuestros recursos profesionales. Haciendo uso de algunos de estos procedimientos sencillos, el consejero puede evitar más fácilmente los peligros y dilemas, permitiéndole así "estar allí cuando cualquiera, dondequiera que esté, extienda su mano, pidiendo ayuda."
Para más información, ver las "Gulas Para Miembros de A.A. Empleados en el Campo del Alcoholismo," disponibles en la G.S.O. (gratis en pedidos de un máximo de diez ejemplares).
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box459 abril - mayo 1986) con permiso de A.A. World Services, Inc.
Reflexiones Diarias
25 de MAYO
GRATITUD PROGRESIVA
La gratitud debe ir adelante y no hacia atrás.
— COMO LO VE BILL, p. 29
Estoy muy agradecido porque mi Poder Superior me ha dado una segunda oportunidad de vivir una vida digna. Por medio de Alcohólicos Anónimos se me ha devuelto la cordura. Las promesas se están cumpliendo en mi vida. Estoy agradecido por ser libre de la esclavitud del alcohol. Estoy agradecido por la tranquilidad de espíritu y por la oportunidad de desarrollarme, pero mi gratitud debe ir adelante y no hacia atrás. No puedo mantenerme sobrio con las reuniones de ayer o con las pasadas visitas de Paso Doce; tengo que poner mi gratitud en acción hoy.
Nuestro cofundador dijo que la mejor manera de demostrar nuestra gratitud es llevar el mensaje a otros. Sin acción, mi gratitud es solamente una emoción agradable. Tengo que ponerla en acción trabajando el Paso Doce, llevando el mensaje y practicando los principios en todos mis asuntos. Estoy agradecido por la oportunidad de llevar el mensaje hoy.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
Ocasión Alegre: La Casa Abierta de la G.S.O.
Normalmente, su G.S.O. está abierta de las 9:00 a las 5:00 de martes a viernes. Pero un sábado cada año, abrimos las puertas a todos los miembros que quieran hacernos una visita.
El 16 de noviembre de 1985, 761 personas aceptaron nuestra invitación.
El día amaneció nublado y frío. A las 9:30 de la mañana, la primera nevisca del otoño oscurecía los parabrisas de los autobuses que traían a visitantes desde puntos tan lejanos como la ciudad de Quebec, en Canadá, al norte; Virginia, al sur; Boston, al este; y Pittsburgh, al oeste.
El mal tiempo no podía desanimarles mientras bajaban y hacían cola en Park Avenue South, esperando su turno para entrar en los ascensores a la G.S.O.
Allí, los miembros del personal de la G.S.O. les esperaban, junto a las puertas de sus oficinas, dando la bienvenida a sus compañeros de A.A. que pasaban en una larga fila.
Los visitantes vieron los servicios de apoyo: la maquinografía, la contabilidad, el tratamiento de información, los archivos, el despacho de la correspondencia. Se enteraron de que ahora existe un Departamento de Publicaciones separado, y un nuevo director de servicios.
En el registro querían ver el nombre de su grupo de origen en la pantalla del terminal de la computadora. En el despacho de envíos, compraron una cantidad récord de literatura. Visitaron las oficinas donde se prepara el Grapevine. Muchos dijeron que los Archivos Históricos de A.A. fueron el punto culminante de la visita.
Los visitantes provenían de trece estados, y asistieron además turistas/visitantes individuales de California, Texas, Georgia, Irlanda y Australia.
Casi 200 eran hispanoparlantes, y la G.S.O. puso a su disposición guías bilingües y organizó para ellos un programa especial por la tarde.
Más de 150 eran francoparlantes: dos autobuses llegaron llenos de Quebec, y uno de Montreal; para ellos hubo guías de habla francesa.
Un miembro de A.A. con impedimentos auditivos se conmovió profundamente al descubrir que, por primera vez, había un guía que podía hablar por señas.
Después de un almuerzo, organizado por el comité del Área Sureste de Nueva York en la cafetería de la Norman Thomas High School, los visitantes acudieron al auditorio de la misma para escuchar al gerente general y a los miembros del personal describir, en forma breve, las funciones de servicio de la oficina y contestar las preguntas hechas por los participantes.
Algunos optaron por escribir sus preguntas, las cuales recibieron respuesta por correo en el idioma apropiado.
Fue un día emocionante para los noventa empleados y amigos de la G.S.O. que se habían ofrecido para ayudar. Treinta y cinco sirvieron como guías; otros se apostaron en sus puestos de trabajo para contestar preguntas, hacer la demostración del equipo, vender literatura, etc.; otros más estuvieron en la escuela para ayudar en la preparación del café, colgar los abrigos, tratar con la muchedumbre y, en general, para hacer sentir cómodos a los visitantes.
Los que servían como voluntarios por primera vez se quedaron asombrados por lo calurosos que eran los visitantes, y lo agradecidos que estaban. "Nunca había visto tanta gente en un solo lugar", dice uno. "Fue una ocasión muy divertida. Todo el mundo estaba alegre y le oí hacer muchos cumplidos".
Los voluntarios tenían que responder a multitud de preguntas diversas sobre los grupos, las contribuciones y las finanzas, sobre la computadora y sobre cómo es trabajar en la G.S.O. "Les dije que era un honor para mí ser un empleado", un nuevo guía nos informó.
Cada uno tenía un recuerdo particular y personal del Día de la Casa Abierta.
Un miembro del personal vio a un visitante de Quebec en un pasillo, solo, yendo detrás de su grupo. Se paró para mirar una foto colgada en la pared; se le iluminó la cara al reconocer que era la Hna. Ignacia. Lentamente, tocando su sombrero la saludó, diciendo en voz baja: "Bon jour".
Cita Diaria con La Viña Mayo 24 “Los seres humanos van y vienen, pero los principios son eternos”.
“Las personas y los principios”. Jackson, Míchigan, octubre de 1971. De Lo mejor del Grapevine, Volumen II
24 de mayo.
Pensamiento del Día.
En la labor del doceavo paso, la segunda etapa es la confesión. Compartiendo sinceramente con el nuevo prospecto, conseguimos que hable de sus propias experiencias. Se explayará y confesará cosas que no ha sido capaz de decir a otras gentes. Y se sentirá mejor cuando esta confesión haya liberado su espíritu de estas cosas. Es una gran liberación para su mente sacudirse estas cargas. Lo que ocultamos es lo que pesa en nuestro pensamiento. Tendrá una sensación de liberación y paz cuando nos haya abierto su corazón.
-"¿Me preocupo lo suficiente de otro alcohólico para ayudarlo a hacer una confesión?"
Meditación del Día.
_Debo ayudar a los demás todo lo que pueda. Toda alma afligida que Dios pone en mi camino debe ser ayudada por mí. A medida que trate de ayudar, una provisión de fortaleza me fluirá de Dios. Mi círculo de asistencia se hará cada vez más amplio. Dios me transmite el alimento espiritual y yo lo paso a otros. Jamás tengo que decir que solamente tengo bastante fortaleza para mis propias necesidades. Cuanta más pueda entregar, más adquiriré. Aquella que me reserve para mí será renovada constantemente._
Oración del Día.
Ruego poder tener una sincera disposición para dar.
Pido poder no retener para mí únicamente la fortaleza que he recibido.
(Veinticuatro Horas al Día, Copyright ©1976, Hazelden Foundation, All Rights Reserved, Under Pan American Convention, con permiso de AAWS)
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Cuando llegué al fin, los conté. Sumaban doce. Por alguna razón, este número me pareció de gran significación.”
Entonces comenzó el penoso proceso de afinar y refinar estos doce pasos nuevos para que los aprobaran los demás alcohólicos que Bill había reclutado para participar en la redacción, tanto los de Akron como los de Nueva York. En general, a los de Akron les gustaban los nuevos pasos y el texto basado en ellos. “Pero en Nueva York se dobló y se redobló el acalorado debate acerca de los Doce Pasos y el contenido del libro. Había puntos de vista conservadores, liberales y radicales.”
Bill, por ser el escritor, se vio “atrapado en medio de esa polémica… Durante algún tiempo pareció que nos íbamos a estancar en un desacuerdo permanente…”
No obstante, justo antes de terminar el manuscrito “sucedió un evento sumamente significativo…. Todavía estábamos disputando sobre los Doce Pasos. Durante todo ese tiempo yo me había negado a cambiar ni siquiera una palabra del texto original en el que yo había utilizado la palabra ‘Dios’ insistentemente y, en algún lugar, la palabra ‘arrodillados’. Rezar a Dios arrodillados era todavía una afrenta para [algunos de los alcohólicos]... por fin comenzamos a considerar la posibilidad de llegar a un término medio. Quién fue el primero en sugerir la palabras de compromiso, no lo sé, pero son palabras bien conocidas por todos los A.A. de hoy día: En el Segundo Paso decidimos describir a Dios como un ‘Poder superior a nosotros mismos’. En los Pasos Tres y Undécimo añadimos las palabras ‘Dios, como nosotros Lo concebimos.’ Eliminamos la palabra ‘arrodillados’ del Séptimo Paso. Y como frase de introducción a todos los Pasos escribimos: ‘He aquí los pasos que dimos, y que se sugieren como programa de recuperación.’ Los Doce Pasos de A.A. iban a ser solamente sugerencias… Dios sin duda estaba allí en nuestros Pasos, pero ahora expresado en términos que cualquier persona —sin importar quién— podría aceptar. Desde entonces incontables miembros de A.A. han dicho que sin tener esa prueba tan contundente de liberalidad nunca hubieran podido empezar ningún viaje de progreso espiritual ni se nos hubieran podido acercar. Era otro más de aquellos golazos providenciales.”
Al concluir su historia de la redacción del Libro Grande, Bill puso bien en claro que valía la pena pasar por todas las disputas y dificultades. “Debemos recalcar que la creación del libro de los A.A. ocasionó mucho más que debates acerca de su contenido. Según iba creciendo el número de sus páginas, iba creciendo también la convicción de que estábamos en el camino indicado. Teníamos una impresionante visión de lo que el libro podría llegar a ser y hacer. Altas expectativas basadas en una fe segura acabaron constituyendo los sentimientos que prevalecían entre nosotros. Como el sonido de una tormenta que se va alejando, los ruidos de nuestras batallas anteriores no eran nada más que un remoto murmullo. El aire se aclaró y el cielo se despejó. Todos nos sentíamos bien.”
En algún momento del año 2009, en su cuarta edición y tras 70 años de publicación continua, se prevé la venta del ejemplar 30 millones de Alcohólicos Anónimos. Disponible en 58 idiomas, incluyendo el lenguaje por señas americano y braille, y en diversos formatos impresos y de audio, el texto básico de A.A. ha llevado el mensaje de esperanza y recuperación a todas partes del mundo.
Un éxito impresionante para un libro cuyas semillas se sembraron en el fracaso.
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición Box 459, otoño 2009) con permiso de A.A. World Services, Inc.
“Una tarde de finales de otoño de 1937, Smithy (el Dr. Bob) y yo estábamos sentados hablando en su salón de estar.” Para ese entonces los grupos de Akron y Nueva York ya estaban bien establecidos, “y la cosa se había extendido un poco hasta Cleveland y al sur de la ciudad de Nueva York. Pero todavía estábamos andando a ciegas: era como una vela parpadeante que en cualquier momento podría ser apagada. Nos pusimos a contar cabezas. ¿Cuántos se han podido mantener sobrios en Akron, en Nueva York? Tal vez unos pocos en Cleveland. Y al sumarlos todos, un puñado de miembros — éramos 35 ó 40 como máximo. Pero después de haber visto a un número suficiente de alcohólicos verdaderamente desesperanzados pasar suficiente tiempo sobrio, Bob y yo pudimos prever por primera vez que esa cosa iba a tener éxito.
“Nunca olvidaré la euforia y el júbilo que nos sobrecogió a ambos. Se había tardado tres años en procurar que un puñado lograra la sobriedad y habíamos visto muchos fracasos. ¿Cómo podríamos este puñado de alcohólicos llevar nuestro mensaje a todos los que todavía no sabían de nosotros? No todos los borrachos del mundo pasan por Akron o Nueva York. ¿Cómo podríamos comunicarles a ellos nuestro mensaje?” Los dos amigos se pusieron a considerar las posibilidades. Bill, siempre un hombre emprendedor, tenía grandes ideas. Quería crear una cadena de hospitales para ayudar a miles de borrachos a lograr la sobriedad y mandar a misioneros a hacer correr la voz.
“Y tendríamos que contar con literatura de algún tipo. Hasta ese punto, no teníamos ni una sílaba escrita de este programa. Era una transmisión de palabra, con variaciones según lo entendiera cada cual… ¿Cómo podríamos unificarlo? ¿Podríamos describir según nuestra experiencia ciertos métodos que nos habían dado los resultados deseados? Claro que este movimiento, si iba a propagarse, tendría que contar con literatura para que su mensaje no fuera tergiversado, ni por el borracho ni por el público en general.”
El primer paso de ese plan fue, por supuesto, escribir el libro. No obstante, de acuerdo al clásico estilo alcohólico, Bill empezó la casa por el tejado e inició una serie de planes promocionales intrincados para recaudar fondos para financiar el vasto imperio de recuperación que él tenía concebido. Una vez obtenida la financiación, se publicaría el libro y los pioneros podrían ponerse cómodos mientras el dinero entraba a caudales.
“Estas consideraciones nos condujeron directamente a una típica fantasía alcohólica,” Bill escribió en 1947. “¿Por qué no publicar el libro nosotros mismos? Aunque casi todos los que sabían algo de publicaciones nos habían dicho que muy rara vez los aficionados publicaban algo que tuviera éxito, no nos sentíamos descorazonados. Esta vez, dijimos, será diferente.”
Tras convencer a varios amigos pioneros de comprar acciones en la “rápidamente organizada” Works Publishing Company, la compañía creada para recibir los incontables millones dólares que Bill y su amigo Henry P., otro promotor alcohólico, creían que les iban a llegar. “Nuestra confianza debía de haber sido ilimitada. No sólo estábamos vendiendo acciones de un libro para curar a los borrachos—el libro ni siquiera se había escrito. Asombrosamente, conseguimos vender todas las acciones, por un total de $4,500, a los alcohólicos de Nueva York y de Nueva Jersey y a sus amigos. De los 49 originales accionistas, ninguno invirtió más de 300 dólares. Casi todos lo pagaron en mensualidades, por estar tan escasos de dinero como para hacerlo de otra forma…”
En mayo de 1938 cuando por fin Bill comenzó a trabajar en el libro, él llevaba sobrio unos tres años y medio. El Dr. Bob llevaba sobrio un poco menos de tres años y los otros 100 miembros que contribuyeron de una u otra manera a la redacción llevaban sobrios desde un par de meses hasta un par de años.
Cita diaria de Grapevine, 23 de mayo «Hemos decidido que ni el dinero ni la gestión de nuestros asuntos necesarios empañarán jamás nuestros objetivos espirituales»..
Bill W., cofundador de AA, noviembre de 1950, «AA no es un gran negocio», El lenguaje del corazón
Experiencia Diaria
23 de mayo de 2026
En primer lugar, mi sobriedad.
Llegué a la Comunidad a los 34 años. Formé parte de un grupo en Puebla y permanecí sobria más de cuatro años, pero nunca practiqué realmente mi Primer Paso. Me alejé del grupo para vivir con una persona ajena a la Comunidad. Durante tres años no bebí, aunque extrañaba al grupo y a mis compañeros. Me dolía haber cambiado mi recuperación por una dependencia emocional.
Con el tiempo, los problemas de pareja crecieron: hubo maltrato físico, emocional y psicológico, y volví a beber. Cualquier momento era bueno para anestesiar mi frustración y amargura. Intentaba ocultarlo de mi hija y mi familia, pero ya era imposible.
En una cena de Navidad bebí nuevamente; mi familia quiso ayudarme, pero yo respondía que nadie podía hacerlo, ni siquiera Alcohólicos Anónimos. Así pasé casi dos años bebiendo sin control. Después me separé y empecé a vivir sola, lo que se convirtió en otro pretexto para seguir bebiendo.
Hasta que un antiguo compañero me habló de la Convención Nacional que se celebraría en Puebla. Asistí sábado y domingo; estaba tan emocionada de reencontrarme con tantas caras conocidas que, al volver a casa, me puse a beber. No recuerdo qué ocurrió esa noche, pero desde entonces regresé al grupo.
De aquella última copa ya pasaron dos años. Hoy abrimos un nuevo grupo llamado «Lasker», donde desempeño el servicio de RSG. Mi sobriedad ocupa el primer lugar, porque no olvido mi fondo de sufrimiento ni la importancia del Primer Paso. Gracias a mi Poder superior.
Felices 24 horas.
Leticia M.
Puebla Uno
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.
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Reflexiones Diarias
23 de MAYO
SALUD ESPIRITUAL
Cuando es superado el mal espiritual, nos componemos mental y físicamente.
— ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 64
Es muy difícil para mí aceptar mi enfermedad espiritual debido a mi gran orgullo disfrazado de mi éxito material y de mi poder intelectual. La inteligencia no es incompatible con la humildad, siempre y cuando yo coloque la humildad en primer término. Buscar el prestigio y la fortuna es la meta primordial para muchos en este mundo moderno. Estar a la moda y parecer mejor de lo que realmente soy es una enfermedad espiritual.
El reconocer y admitir mi debilidad es el principio de una buena salud espiritual. Pedirle a Dios todos los días que me ilumine, que reconozca Su voluntad y que tenga la fortaleza para cumplirla, es una señal de salud espiritual. Un síntoma de excelente salud espiritual es saber que cuanto más mejoro, más me doy cuenta de lo mucho que necesito la ayuda de los demás.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
Cita Diaria con La Viña Mayo 22 “Tratar de resolverlo todo mentalmente me genera olas de miedo, ansiedad y autorreproche. En vez de eso, me pregunto: ‘¿Qué puedo hacer por mí mismo y por los demás hoy?’”
“Tan sólo sigue adelante”. New Canaan, Connecticut, abril de 1976. De Lo mejor del Grapevine, Volumen I
No estás sola si crees tener problema con tu manera de beber te podemos ayudar, en Alcohólicos Anónimos de Venezuela rompemos el silencio de la mujer alcohólica...
@aahispano
#AlcohólicosAnónimos
Reflexiones Diarias
22 de MAYO
PRIMER PASO
ADMITIMOS… (“Nosotros”, la primera palabra del Primer Paso).
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 19
Cuando yo bebía lo único en que pensaba era “yo, yo, yo” o “mi, mi, mi”. Tal dolorosa obsesión con uno mismo, tal enfermedad del alma, tal egoísmo espiritual me tenía atado a la botella más de la mitad de mi vida.
La búsqueda de Dios y hacer Su voluntad un día a la vez empezó con la primera expresión del Primer Paso… “Nosotros”. Había poder, fortaleza y seguridad en el plural y para un alcohólico como yo, también había vida. Si yo hubiera tratado de recuperarme solo, probablemente habría muerto. Con Dios y con otro alcohólico tengo un propósito divino en mi vida… Me he convertido en un cauce del amor curativo de Dios.
Del libro Reflexiones diarias
Copyright © 1991 by Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
Centros de Tratamiento
Miembros de A.A. Empleados en el Campo de Alcoholismo
Los miembros de A.A. que trabajan en el campo del alcoholismo, se enfrentan con problemas y a veces se ven asediados por dilemas que son poco comunes en otras profesiones. Puede que las prácticas profesionales parezcan contraponerse a la manera de hacer y los principios de A.A. Por ejemplo, puede que algún centro de tratamiento envíe a las reuniones de A.A. a aquellos pacientes que, aunque sufran de una dependencia de sustancias químicas, no sean alcohólicos. El consejero, teniendo conciencia de la unicidad del objetivo de A.A., y sabiendo que el solo requisito para hacerse miembro de A.A. es "el deseo de dejar la bebida", debe pedir que le eximan del desempeño de este cargo?
Al asistir a las reuniones de A.A. por si mismo, el consejero recuperado puede enfrentarse con otros dilemas. Muy a menudo, puede que sus compañeros de A.A. no miren con buenos ojos a los alcohólicos recuperados que hacen dinero "a costa de los demás alcohólicos", o a aquellos que los demás miembros consideran como "expertos en el alcoholismo y otros problemas de la vida". Además, las "Guías de Actuación para Miembros de A.A. Empleados en el Campo del Alcoholismo" indican que es preferible que los A.As. que trabajan en una institución de tratamiento no asistan a las reuniones que se celebran dentro de la misma, ni tomen parte en sus actividades.
En una esfera en donde existen muchos casos de "agotamiento profesional" es conveniente que el individuo no confunda su programa personal con su vida profesional. Jack C., el director de EAP (Programas Para Empleados Alcohólicos) de una empresa, se atiene a la regla personal de no ocuparse de ningún puesto del grupo, mientras esté aconsejando profesionalmente a los alcohólicos. "Necesito las reuniones para recobrar fuerzas. Todo el día estoy entregando mi energía a los demás, así que cuando asisto por la noche a mis reuniones de A.A. me encuentro como una esponja, con la necesidad de absorberlo todo para reponerla." Jim no se siente incómodo ni se reprime a la hora de compartir cuando un cliente se encuentra en la misma sala de reunión - a otros consejeros, no obstante, les parecen difíciles estas situaciones.
Hay multitud de preguntas diferentes: ¿Debe el A.A. recuperado revelar su alcoholismo cuando aconseja a sus pacientes? Si lo hace, ¿es siempre sólo en beneficio del paciente? Esta revelación¿altera sutilmente la naturaleza de la relación terapéutica? Con ésta, ¿se transforma la relación profesional en una relación de Paso Doce? El consejero debe considerar todas estas cuestiones. Es una tarea difícil en la que se requiere mucha comprensión y frecuentemente mucha paciencia.
Jim A., un miembro del Comité de custodios de Centros de Tratamiento y un consejero profesional, cree que las soluciones a éstos y otros problemas con los que nos encontramos en el campo del alcoholismo, pueden depender de una aceptación de los límites personales de cada uno. "Un conocimiento de si mismo, de su propio trabajo, y de Alcohólicos Anónimos, y un reconocimiento de su propia capacidad para llevar a cabo una tarea asignada, pueden contribuir mucho a aliviar los problemas de la vida, la ocupación, la salud y la recuperación personales. Lo esencial es saber de cuál de ellos se trata." Sobre todo, el dar cada día un Paso Diez ayudará muchísimo al consejero recuperado a mantener su equilibrio. "Puede ser útil asistir a reuniones de A.A. cuyos miembros no conozcan su ocupación, o no les importe", añade Jim. "Es un buen consejo mantener distintas, dentro de lo posible, las prácticas profesionales y su programa personal.
"Cuando las exigencias profesionales parezcan contraponerse a los principios de A.A., discútalo con otros profesionales en la materia que tengan problemas parecidos. Hágalo día por día."
Cita diaria de Grapevine, 21 de mayo «No es posible que todos seamos solitarios».
Lake Worth, Florida, junio de 1999, «La luz en la ventana», «Soy responsable: La mano de AA»